Sería formidable acercarse a cada uno de nuestros amigos -ya sea por orden alfabético, por medida o edad-, y movernos lentamente a fin de no alertarlos, y en el momento menos previsto, como si ellos pensaran que le pediremos prestado dinero o solicitarles trabajo, en cambio ofrecerles una disculpa por si algo les hicimos-y que recuerden con cierto dejo de rencor-, una disculpa a pulmón abierto al viento en sus cuatro costados. Algo simple -Sólo deseo decirte que te quiero, harto ¡carajo!... y que me disculpes por si algo te hice... Luego de eso, seguir nuestro camino como cualquier transeúnte mientras elevan el vuelo los últimos pájaros de la tarde. Esto no debe de ser producto de la fatídica noticia de que pronto moriremos, erderemos el trabajo, la pareja o quién sabe qué cosa que justifique ofrecer una disculpa. Ésta debe de obedecer a algo sencillo y profundo, y se trata de caminar más liviano en el mundo, con menos peso y tener una sonrisa de orgullo que nos asalte cuando nos veamos al espejo. En este ejercicio de brindar disculpas, me corresponde ofrecérselas a Francisco Álvarez, Alfredo Palacios, familia de Tomás Martínez, Socorro Cancino, Marte Fabio Gálvez, Hugo Fonseca León, Dolores Montoya, familia de Rosario Castellanos, Snajtz'ibajom, familia de Guadalupe Alfonso, Héctor Cortés Mandujano, Petrona de la Cruz Cruz, Eraclio Zepeda, familia de Roberto Culebro, Javier Espinosa Mandujano, familia de Cristina Müench, Óscar Palacios, Roberto López Moreno, Dulce Bonifaz y familia de Carlos Olmos; quienes generosamente me autorizaron que sus piezas dramáticas fueran incluidas en el libro ANTOLOGÍA DEL TEATRO CHIAPANECO (1772-2012). Estelibro supuestamente lo publicará la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado, y se encuentra desde hace dos añosen Talleres Gráficos del Estado, aunque ya está "etiquetado" el recurso para ello del 2011, Ricardo Aguilar Gordillo, aún no lo autoriza argumentando los drásticos recortes presupuestales estatales. Esto que comento se da a consecuencia de que un grupo de jóvenes se puso recientemente en contacto conmigo, y para mi asombro deseaban noticias sobre el libro ANTOLOGÍA DEL TEATRO CHIAPANECO, del cual soy responsable de la selección, presentación y notas de edición, trabajo que llevó más de 10 años para su realización. Al respecto, no sólo he sido paciente sino tolerante, ya que el libro en cuestión lo realicé sin cobrar absolutamente nada -y no como una inversión, ya que no soy político-, y eso implica honorarios profesionales y gastos de oficina -entre otros-, ya que para su culminación fue necesario realizar viajes para contactar con autores o en busca de x documento, y por supuesto muchas horas de trabajo, pero el pago era simbólico, y consistía ver el libro publicado, mismo que es un homenaje que he articulado para el Teatro Chiapaneco. Un amigo investigador y escritor me dijo -Mario, regalas tu trabajo. Y en esa ocasión yo le contesté -Sucede que yo amomi solar nativo, y por ello lo hago. Así que cuando una institución o un periódico nos publica algo en esta región, tal parece que nos hacen un favor, y no es así: Supongamos que consultamos a un médico, y después de que nos haya revisado y recetado algún medicamento, nos levantamos y salimos del consultorio sin decir gracias. Ese comportamiento es el que ejercen con nosotros las instituciones y las empresas, y eso porque nosotros como escritores o periodistas culturales lo permitimos, aquí hay que precisar que el médico y el escritor, para este caso, tienen en común que ambos son profesionales en sus oficios. La diferencia sustancial entre los animales y nosotros, es que los animales tienen un destino biológico, mientras que nosotros definimos nuestro destino. Y el destino de este libro, no está en el poder de los políticos, de manera que será publicado con o sin el apoyo del Gobierno de Chiapas.
Comentarios
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2 - |
Surreal
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9 - |
Desafío
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21/05/2013
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