Avisaín Alegría * CP. Un trailero recibió doble infracción al provocar dos accidentes al hilo en "La Pochota". Primero cerró a una camioneta Durango. Al intentar darse a la fuga golpeó a una patrulla de Tránsito Municipal de Tuxtla. El chofer fue detenido por lesionar a un agente de Vialidad. Fue certificado en la PGJE para verificar si conducía en estado de ebriedad.
Al filo de las 14:00 horas de ayer, Martín Ibarra Ortiz, conducía el tráiler marca Volvo, placas 138-AS-8 (tractocamión) y 059-VX-3 en las cajas (doble remolque), procedente de Jalisco. El pesado camión propiedad de Trans Gran, SA, circulaba de poniente a oriente sobre la carretera Panamericana.
Recién el chofer había pasado el retén policiaco ubicado en "La Pochota", cuando después de ir en el carril central, el trailero intentó meterse al carril de la izquierda, sin precaución. Con la caja trasera alcanzó a realizar corte de circulación a una camioneta.
Se trataba de la unidad marca Dodge tipo Durango modelo 2004, placa DPA-4368, que era conducida por Flor de María Borrás Santiago. El trailero se detuvo un momento. Al valorar el golpe y decidir no pagar, retomó el rumbo y aceleró.
La patrulla PC-413 de Tránsito Municipal se encontraba estacionada a la orilla. El agente se disponía a bajar de su unidad para atender el percance cuando escuchó el golpe en su portezuela izquierda. De haber descendido, el trailero pudo arrollarlo.
Más unidades acudieron al lugar para detener al cafre, quien una vez dentro de la patrulla aceptó que se "alocó" y se dijo arrepentido. El agente de Tránsito Municipal enseñó su dedo anular sangrante.
Martín Ibarra fue llevado al médico legista de la Procuraduría General de Justicia del Estado para determinar si no conducía en estado de ebriedad.
Mientras tanto el ajustador de la aseguradora Banorte General, acudió al lugar para hacerse responsable de los daños provocados a los dos autos golpeados por su cliente.
Favor a trailero despistado
Un detalle curioso fue que al intentar llevar el tráiler al corralón, caminando por lo pesado y difícil de trasladar en grúa, se notó que el radiador estaba seco. La temperatura se disparó. De haber seguido su huida, el tráiler habría ardido por sobrecalentamiento o mínimo se hubiera dañado la cabeza del motor. "No hay mal que por bien no venga", dedujo el trailero al considerar que le salió más barato ser detenido.
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